jueves, 30 de agosto de 2018

POLÍTICO NO ES GENTE

¿HE PERDIDO BATALLAS? Pero cómo decía mi padre: Escribe que algo queda
Definitivamente toda la vida, desde que tengo uso de razón, he sido un oponente a todo aquello que considero injusto, un mal proceder o acción, a una posición llena de egoísmo o envidia de algún pariente, amigo o desconocido cuyo proceder considero que es necesario montar una "batalla" de crítica constructiva sin lesionar o perder las buenas relaciones familiares o de amistad, lo cual no siempre es posible. Ya con 28 años de jubilado me dio por hacer un balance de ese comportamiento humano que corre por mis venas. No crean que he sido muy efectivo en estas luchas, al final, muchas veces he decidido dejar las cosas así y seguir adelante como dicen: "Pasando la página". De allí surge una de mis frases preferidas "POLÍTICO NO ES GENTE" y mi rechazo durante mi vida profesional a formar filas en algún partido político. Fueron unas luchas políticas de familiares muy cercanos que marcaron mi vida para siempre, una de esas luchas la realizó mi padre, Alberto Fernández Yepes, en defensa de su probada honestidad. Viví sus luchas y enfrentamientos personales haciendo uso de una de sus virtudes, como era el buen uso de su "pluma", cuando al caer la dictadura de Marcos Pérez Jiménez llegó al poder el partido "Acción Democrática" y triunfó Rómulo Betancourt como Presidente de la República. Mi padre se había desempeñado como extensionista del Consejo de Bienestar Rural (CBR) y profesor a dedicación parcial de zoología en la Facultad de Agronomía, donde se encargaba ahora como Decano Electo el Dr. Pompeyo Ríos, quien no sólo se negó a apoyar a mi padre para un cambio a dedicación exclusiva como profesor titular, cumpliendo con los requisitos exigidos, sino que lo acusó, sin fundamento alguno, de que había cobrado dos sueldos simultáneamente, lo que sería lógicamente ilegal. Mi padre enfrentó esto con decisión y se defendió sin perder su humildad y desmintiendo con pruebas esa situación como falsa y manipulada y logró que el dictamen final del Consejo de Facultad fuera a su favor. La gran "falta" de mi padre fue simpatizar, no militante, en ese histórico momento con el partido "Copei", principal adversario de "Acción Democrática" el ahora partido en el poder. Algo similar le pasó a mi tío Francisco Fernández Yepes, quien como un universitario a toda prueba, aceptó el cargo de Decano "encargado" durante los tiempos de dictadura y ahora como militante del partido "Copei" fue destituido con el nuevo gobierno "democrático", lo que generó no sólo su defensa propia con humildad, sino también un movimiento general de sus compañeros en su defensa moral y señalando que en ningún momento Francisco había mostrado simpatía por la dictadura y siempre tuvo una actuación apegada a sus principios académicos, por lo que se logró que tal medida no se llevara a cabo y su trayectoria fue reconocida de tal forma, que luego si fue electo como Decano de la Facultad de Agronomía. Por boca de mis familiares y de mi propio tío Víctor Badillo Francieri supe, muchos años después, que él también había sido destituido, pero de su cargo como Decano Electo a principios de los años cincuenta, por no "seguir" las pautas de la dictadura militar y precisamente ello llevó a Francisco y otros profesores a ocupar el cargo como Decano seleccionado a dedo por la dictadura. Víctor logró volver, años más tarde, como profesor-investigador de la Facultad de Agronomía y tuvo una muy destacada actuación como botánico brillante. ¡Qué manipuladores son los políticos que sólo piensan en sus intereses!!! En conocimiento de la experiencia de mi padre en el área de la "Extensión Agrícola" en su trabajo en el C.B.R. le fue ofrecido un importante cargo dirigiendo esas actividades en el Ministerio de Agricultura y Cría, que estaban en manos de funcionarios de Copei, aún sin ser el partido de gobierno. Mi padre estaba convencido de aceptar esa nueva responsabilidad, pero no tardó en renunciar al conocer que le exigían que debía inscribirse en el partido "Copei" para darle curso al nombramiento. ¡Su desilusión fue grande! Otro caso aleccionador para mi en demasía, fueron las luchas de mi tío Agustín en pro de la justicia por méritos y no por politiquería. Era terco como ninguno, pero siempre buscando lo que consideraba justo y meritorio. Se destacó como ictiólogo y trabajó como tal durante la época de la dictadura y cuando triunfó la democracia se auto exilió en Barbados por recibir amenazas de que sería perseguido como "amigo" y "colaborador" del derrocado gobierno. Regresó años después y sé dedicó al estudio de los peces y ante lo difícil de publicar sus trabajos en las revistas de "reconocida" trayectoria, decidió crear sus propios medios impresos como la revista "Evencias" entre otras. Recibió el "Premio Nacional de Conservación" lejos de afanarse por ello, lo usó para criticar viseralmente a los politiqueros y no tomar en cuenta los méritos de las personas, más allá de su militancia política.
Al graduarme de inmediato me di a la tarea de  buscar trabajo y organicé mis documentos en un maletín que llamé "Busca Trabajo", donde tenía copias del promedio de mis notas y constancia de ocupar el quinto puesto en mi Promoción del cual me sentía muy orgulloso. No tardé en sentir otra desilusión sobre la "meritocracia" cuando pude vivir de cerca que más mostraban interés en quien me recomendaba, que en ver, al menos por encima, mi curriculum vitae, muy corto por cierto. Ello me llevó a dar a conocer esa situación en mi primer artículo de protesta en la prensa regional titulado "El Trabajo de Ingeniero Agrónomo". Después de casi medio año sin conseguir empleo ingresé al Centro de Investigaciones Agropecuarias (CIA), después CENIAP y más tarde el INIA y allí di una de mis primeras luchas contra un estado de conformismo que no podía avalar, logré convencer a algunos compañeros del Departamento de Fitopatología que era necesario no compararse con otras instituciones, luchar por mantener las instalaciones en orden y funcionales en lo posible, incluso trate de convencer al personal obrero de la importancia de su trabajo de limpieza. Luché por resaltar lo importante que era el "trabajo" sin importar en que cargo se desempeñaba. Me dediqué a ello y por supuesto a mi labor como investigador en el área de la transmisión de virus de plantas por medio de insectos. Tuve un papel protagónico en tratar de lograr que había que ser justo al incluir a los  nuevos investigadores, como era mi caso, como coautor de las publicaciones donde su contribución era importante. Me dolió que mis resultados que identificaron al causante de la llamada "punta loca del maíz" no fueran reconocidos y al final fueron apartados, pero dieron apertura con mayor credibilidad a la opinión de unos investigadores estadounidenses que finalmente sólo reafirmaron lo que yo había ya determinado en mis tareas de investigación. Enfrenté con decisión mi derecho a ser reconocido por mi dedicación y publicar como coautor o autor principal y logré, con el apoyo de varios colegas, que no sólo oyeran mi posición, sino que la entendieran y muchas veces hasta quedaron sorprendidos con mi atrevimiento y mis reclamos, por lo que finalmente lo aceptaron y apoyaron mis puntos de vista. Cuando el pago de nuestro sueldo se atrasó formé parte de una protesta para un paro indefinido hasta que cumplieran y sólo logré que mi jefe inmediato, el colega Humberto Reyes me llamara y me dijera que si no me incorporaba a trabajar, me iba a cambiar para la oficina de Ocumare de la Costa donde debía lidiar con un personal muy hostil.

En la fotografía de 1973, mi persona, Alberto Fernández-Badillo, prestando atención a quien fuera mi primer Jefe, el recordado y dedicado fitopatólogo, Dr. Gino Malaguti.

Aunque algunos me adversaron por mi atrevimiento, de la mayoría gané su admiración personal como personas y colegas, incluso con mucha más experiencia que yo, pero lo más importante su amistad para toda la vida, entre ellos estaré eternamente agradecido a Gino Malaguti, Bruno Mazzani, Alfonso Ordosgoitty, Carlos Díaz Polanco, Amado Rondón, Juan Renaud-Casanova, José Agustín "Brecheche" González, Eduardo Debrot, Tisbe Diamante, ésta última mi cómplice en ayudar a poner las instalaciones en orden, José Camino y Humberto "El Mono" Reyes. !Una batalla ganada!.